Dirigir una escuela en 2026: cambian los desafíos, permanece el propósito del liderazgo

Inteligencia artificial, convivencia, familias, inclusión y sobrecarga administrativa están transformando el trabajo de los equipos directivos y exigen proteger el tiempo para el liderazgo pedagógico.

by sodival
Pasillo y patio de una escuela vacía al inicio de la jornada

Inteligencia artificial, convivencia educativa, relación con las familias, inclusión y sobrecarga administrativa están transformando el trabajo cotidiano de los equipos directivos. Frente a esta creciente complejidad, la pregunta ya no es solamente cómo administrar un establecimiento, sino cómo proteger el tiempo y las condiciones necesarias para ejercer un verdadero liderazgo pedagógico.

Dirigir una escuela o liceo siempre ha significado tomar decisiones, conducir equipos, administrar recursos y responder por los procesos educativos de una comunidad.

Sin embargo, durante 2026 algunos desafíos tradicionales se han intensificado y otros han irrumpido con una velocidad difícil de anticipar.

Una publicación reciente de Grupo Educar reunió las experiencias de directoras y directores que identifican como preocupaciones relevantes el uso de inteligencia artificial, la violencia y convivencia escolar, la relación con las familias, la inclusión y la creciente carga administrativa.

Estas inquietudes también aparecen en el proceso Directores por Chile, impulsado por el Ministerio de Educación.

La iniciativa desarrolló encuentros con 1.800 directoras y directores en las 16 regiones del país y una encuesta nacional respondida por 5.734 responsables de establecimientos de educación parvularia y escolar. Sus resultados identificaron como preocupaciones transversales la convivencia y el bienestar socioemocional, junto con la sobrecarga administrativa.

En la Región de Valparaíso, los participantes coincidieron especialmente en la necesidad de reducir la carga burocrática y fortalecer el papel de las familias en la convivencia escolar.

Desde ASODIVAL, consideramos que estos antecedentes permiten abrir una conversación necesaria sobre cómo está cambiando el ejercicio del liderazgo directivo y qué condiciones requieren quienes conducen las comunidades educativas.

1. Inteligencia artificial: construir criterios antes que respuestas automáticas

La inteligencia artificial ya forma parte del entorno educativo.

Por eso, la discusión más útil no debería limitarse a decidir si debe permitirse o prohibirse. El desafío consiste en determinar para qué utilizarla, bajo qué criterios, con qué resguardos y qué aprendizajes no debería sustituir.

El Ministerio de Educación ha desarrollado recursos para orientar la incorporación crítica, ética y responsable de la inteligencia artificial generativa. La guía PotencIA el Aprendizaje invita a los equipos pedagógicos a reflexionar sobre cómo poner estas tecnologías al servicio del aprendizaje y la formación integral.

El Marco Orientador de Competencias Digitales Docentes, elaborado por el Mineduc con el acompañamiento de UNESCO Santiago, también reconoce los desafíos que presentan la inteligencia artificial, las redes sociales y los entornos digitales. Su propuesta busca fortalecer las capacidades de docentes, directivos y otros profesionales desde una perspectiva ética, inclusiva y pedagógica.

Para los equipos directivos aparece, por tanto, una nueva responsabilidad: construir criterios institucionales.

  • ¿Qué usos de la inteligencia artificial son pedagógicamente apropiados?
  • ¿Cómo evaluamos aprendizajes cuando una herramienta puede producir un texto o resolver una tarea en pocos segundos?
  • ¿Cómo acompañamos y capacitamos a nuestros docentes?
  • ¿Cómo protegemos los datos personales de estudiantes y trabajadores?
  • ¿Cómo enseñamos a utilizar estas tecnologías sin delegar en ellas el pensamiento?

Las herramientas pueden cambiar rápidamente. El propósito educativo no.

2. Convivencia educativa: actuar antes de llegar a la crisis

Las situaciones extremas de violencia suelen ocupar la atención pública, pero la convivencia se construye —o comienza a deteriorarse— mucho antes.

Hostigamiento, amenazas, desautorización, conflictos digitales, exclusión, dificultades socioemocionales y problemas para resolver las diferencias también forman parte de la realidad cotidiana que deben gestionar los establecimientos.

No resulta extraño, entonces, que la convivencia y el bienestar socioemocional aparezcan entre las principales preocupaciones identificadas por los participantes de Directores por Chile.

Fortalecer la convivencia no puede significar solamente disponer de protocolos para reaccionar cuando ocurre un episodio grave.

También implica construir relaciones de confianza, establecer límites comprensibles, promover la participación, desarrollar capacidades para resolver conflictos y generar espacios donde estudiantes y adultos puedan sentirse seguros y respetados.

Los protocolos son necesarios, pero no reemplazan el trabajo preventivo ni la formación cotidiana.

La convivencia no comienza cuando aparece un problema. Se construye todos los días.

3. Familias y establecimientos: reconstruir una alianza necesaria

Otro desafío mencionado reiteradamente por los equipos directivos es la relación entre los establecimientos educacionales y las familias.

Las dificultades aumentan cuando ambos actores avanzan en direcciones diferentes, se comunican únicamente frente a problemas o no existe claridad sobre sus respectivas responsabilidades.

En el encuentro regional de Directores por Chile realizado en Valparaíso, los propios participantes plantearon la necesidad de fortalecer el papel de las familias en la convivencia educativa.

Fortalecer esa relación no significa que las familias y los establecimientos deban estar siempre de acuerdo.

Significa recuperar espacios de conversación, escuchar, explicar las decisiones educativas, establecer responsabilidades claras y reconocer que ambos comparten un propósito fundamental: el aprendizaje, desarrollo y bienestar de los estudiantes.

Cuando el vínculo se construye únicamente alrededor de reclamos, sanciones o situaciones críticas, la confianza se debilita.

El desafío consiste en construir la alianza antes de que aparezca el conflicto.

4. Inclusión: pasar de la declaración a las capacidades institucionales

Las comunidades escolares son cada vez más diversas.

Esta realidad obliga a avanzar desde una comprensión declarativa de la inclusión hacia el desarrollo de capacidades concretas dentro de cada establecimiento.

No basta con afirmar que una escuela es inclusiva. Se requieren profesionales preparados, coordinación entre equipos, recursos, estrategias pedagógicas, apoyos adecuados y una organización capaz de responder a distintas necesidades sin reducir las expectativas de aprendizaje.

Para los equipos directivos, esto supone integrar la inclusión en decisiones relacionadas con:

  • planificación institucional;
  • formación y acompañamiento de los equipos;
  • organización de apoyos;
  • convivencia educativa;
  • accesibilidad;
  • participación de las familias;
  • estrategias pedagógicas;
  • uso y distribución de los recursos disponibles.

La inclusión deja así de ser solamente un principio y pasa a convertirse en una capacidad que toda la organización debe desarrollar.

5. Sobrecarga administrativa: recuperar tiempo para liderar

La sobrecarga administrativa es probablemente uno de los problemas que afectan de manera más directa el ejercicio del liderazgo.

Los resultados de Directores por Chile la sitúan entre las principales preocupaciones de los equipos directivos. Además, su impacto puede variar de acuerdo con la dependencia, el nivel educativo, el tamaño del establecimiento y los equipos profesionales disponibles.

Aquí aparece una contradicción que merece atención.

Pedimos a directoras y directores que lideren los aprendizajes, acompañen a sus docentes, fortalezcan la convivencia, se relacionen con las familias, impulsen la inclusión, respondan frente a emergencias y conduzcan procesos de mejora.

Sin embargo, una parte importante de su tiempo continúa destinada a requerimientos, registros, plataformas, reportes y procedimientos administrativos.

Reducir burocracia no significa disminuir la responsabilidad ni debilitar los mecanismos necesarios de control.

Significa revisar qué información es realmente útil, evitar duplicaciones, coordinar mejor las exigencias institucionales y permitir que los equipos directivos concentren una mayor parte de su trabajo donde pueden generar mayor impacto educativo.

Cada hora recuperada para acompañar a un docente, observar una clase, analizar aprendizajes o conversar con la comunidad puede transformarse en una oportunidad de mejora.

El liderazgo directivo importa más, no menos

Inteligencia artificial, convivencia, familias, inclusión y burocracia pueden parecer desafíos independientes.

Sin embargo, todos convergen en una misma necesidad: contar con equipos directivos capaces de interpretar los cambios, establecer prioridades, conducir personas y tomar decisiones en contextos de creciente complejidad.

En junio de 2026, el Ministerio de Educación constituyó el Consejo Nacional de Directores por Chile, integrado por 25 representantes de distintas regiones, dependencias, niveles y contextos educativos. Esta instancia tiene como propósito contribuir a la construcción de una hoja de ruta nacional para fortalecer el liderazgo pedagógico.

Desde ASODIVAL creemos que esa conversación también debe construirse desde los territorios.

Las políticas educativas necesitan escuchar a quienes diariamente deben convertirlas en decisiones concretas dentro de escuelas y liceos.

Al mismo tiempo, quienes ejercen funciones directivas necesitan condiciones que les permitan realizar aquello para lo que su liderazgo resulta verdaderamente indispensable:

  • acompañar a los equipos;
  • conducir procesos pedagógicos;
  • construir comunidades;
  • establecer prioridades;
  • cuidar a las personas;
  • mantener el aprendizaje de los estudiantes en el centro de las decisiones.

Los desafíos de la escuela seguirán cambiando.

El propósito del liderazgo permanece: crear las condiciones para que las comunidades educativas puedan enseñar, aprender, convivir y desarrollarse.

Preguntas para la reflexión directiva

  • ¿Qué desafío está consumiendo actualmente la mayor parte del tiempo de nuestro equipo?
  • ¿Contamos con criterios institucionales para el uso educativo de la inteligencia artificial?
  • ¿Estamos trabajando la convivencia antes de que aparezcan las crisis?
  • ¿Nuestra relación con las familias se construye solamente alrededor de problemas?
  • ¿La inclusión forma parte efectiva de la planificación y de la organización de los apoyos?
  • ¿Qué tareas administrativas podrían simplificarse, coordinarse o dejar de duplicarse?
  • ¿Cuánto tiempo real estamos destinando al liderazgo pedagógico?

Fuentes consultadas

  • Centro de Estudios del Ministerio de Educación: Directores por Chile. Informe de resultados, Documento de Trabajo N.º 51.
  • Ministerio de Educación: Constitución del Consejo Nacional de Directores por Chile.
  • Secretaría Regional Ministerial de Educación de Valparaíso: Encuentro regional Directores por Chile.
  • Ministerio de Educación: Guía PotencIA el Aprendizaje.
  • Ministerio de Educación y UNESCO Santiago: Marco Orientador de Competencias Digitales Docentes.
  • Grupo Educar: Inteligencia artificial, violencia y relación con padres: grandes retos para directores de colegios en 2026.

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