Los resultados de PISA 2025, difundidos por la OCDE el 8 de septiembre de 2026, plantean una pregunta para las comunidades educativas: ¿cómo transformar la información sobre aprendizajes en apoyos oportunos para los estudiantes?
La evaluación examina la capacidad de aplicar conocimientos de Matemática, Lectura y Ciencias a distintas situaciones. En Chile participaron 6.574 estudiantes de 222 establecimientos. Ciencias fue el área principal de esta edición. Fuente: Mineduc.
Matemática: una señal que requiere atención
El 41% de los estudiantes evaluados en Chile alcanzó al menos el Nivel 2 en Matemática. En consecuencia, el 59% quedó bajo ese umbral: cerca de seis de cada diez. El promedio OCDE que alcanzó el Nivel 2 o superior fue de 65%.
En Lectura, alcanzó ese nivel el 62% de los estudiantes en Chile, frente al 69% de la OCDE. En Ciencias, las proporciones fueron 63% y 74%, respectivamente. Fuente: OCDE, nota de Chile.
El Nivel 2 representa un umbral básico de competencia dentro de la evaluación. Estar bajo él señala dificultades en las habilidades medidas; no significa que un estudiante carezca de aprendizajes o capacidades.
Respecto de 2022, Chile descendió nueve puntos en Matemática y doce en Lectura. Ciencias tuvo una variación de menos dos puntos, que no constituye una diferencia estadísticamente significativa. Mineduc también destacó una fortaleza: el 88% de los estudiantes declara recibir ayuda de sus docentes para aprender en Ciencias, frente al 75% de la OCDE. Fuente: Mineduc.
Leer los resultados con contexto
La nota de Chile muestra una brecha de 76 puntos en Ciencias entre el cuarto de estudiantes de mayor nivel socioeconómico y el de menor nivel. A la vez, el 13% de los estudiantes desfavorecidos se ubicó entre el cuarto de mejor desempeño en Ciencias del país. El contexto importa y exige apoyos; estas cifras no justifican responsabilizar individualmente a quienes enfrentan mayores barreras. Fuente: OCDE.
PISA es una evaluación muestral. Sus resultados describen el sistema y permiten observar tendencias, pero no diagnostican a cada estudiante ni identifican por sí solos las causas de las dificultades de una escuela. Tampoco corresponde trasladar automáticamente el promedio nacional a un establecimiento particular.
Detectar las dificultades durante la trayectoria escolar
Para ASODIVAL, la discusión debe traducirse en una pregunta cercana al trabajo cotidiano: ¿estamos detectando a tiempo cuándo un estudiante necesita más apoyo?
Las evaluaciones de aula, las producciones de los estudiantes, la observación docente, la asistencia y la participación permiten construir una mirada más completa. Ningún antecedente aislado explica toda una trayectoria. Es necesario conversar sobre ellos, identificar qué se ha aprendido y acordar cómo acompañar aquello que aún presenta dificultades.
Una respuesta oportuna puede comenzar con acciones concretas: precisar el aprendizaje que requiere refuerzo, acordar una estrategia de apoyo, definir quién hará el seguimiento y revisar los avances después de un período determinado. Se trata de utilizar la información para enseñar mejor y sostener la participación de cada estudiante.
El liderazgo educativo también crea condiciones
Los equipos directivos pueden favorecer este trabajo protegiendo tiempos para el análisis pedagógico y la colaboración docente. También pueden ayudar a coordinar apoyos, distribuir responsabilidades y evitar que el seguimiento se convierta en una nueva carga de registros sin utilidad para la enseñanza.
Conviene preguntarse qué dificultades se repiten, qué estudiantes requieren acompañamiento adicional y qué recursos necesitan los docentes. La convivencia, la asistencia y el bienestar de los equipos forman parte de las condiciones que permiten sostener ese esfuerzo.
Estas son orientaciones editoriales para la gestión escolar. No constituyen una receta cuya eficacia pueda deducirse únicamente de los resultados de PISA: cada comunidad necesita ajustar sus decisiones a su contexto y evaluar cómo funcionan.
De la medición al acompañamiento
Ninguna evaluación mejora por sí sola los aprendizajes. Su valor depende de las conversaciones, decisiones y apoyos que ayuda a construir.
No esperemos a una evaluación internacional para reconocer que un estudiante necesita acompañamiento. Las comunidades educativas cuentan con señales cotidianas que merecen ser escuchadas y analizadas por equipos con tiempo, recursos y apoyo.
Detrás de cada porcentaje hay trayectorias educativas y oportunidades. Mantenerlas en el centro es una tarea compartida por docentes, directivos, familias, sostenedores y autoridades.
ASODIVAL — Asociación de Docentes Directivos de Valparaíso

